Las gemas o piedras semi-preciosas son instrumentos de Dios, ofrendadas mediante la Madre Tierra tras
haberse formado en sus entrañas por millones de años, almacenando energía telúrica, jónica y cósmica para propiciar invaluables efectos benéficos. La composición química y mineral del cuerpo humano es similar a la de las piedras, lo que redunda en nuestro equilibrio físico-mental al mantener esa correspondencia magnética y molecular. Hoy en día son apreciadas en la joyería por su cautivador atractivo estético pero además, por sus propiedades eléctricas particulares, son indispensables como componentes electrónicos (computadoras, relojes, tecnología espacial, instrumentos de precisión, etc.) lo que les confiere un alto valor funcional. Las gemas son entes energéticos al igual que nosotros con un legado natural de salud y poder que en silencio actúan como aliados benéficos. Almacenan, enfocan, amplifican y transfieren la energía que nos ayuda a armonizar nuestra conciencia, pensamientos y emociones con el universo.